sábado, 23 de octubre de 2010
sábado, 16 de octubre de 2010
viernes, 15 de octubre de 2010
Lo que le dije del textoLa colaboración de la que le hablé
La nuestra es una relación sado-masoquista. Yo lo blasfemo, me quejo, y hay momentos en los que lo maldigo y deseo jamás haberlo conocido. Cada día, me entero de que de nuevo hizo de las suyas y me dan rabietas; siento que es tan…manipulable; es muy débil de carácter, y eso me frustra, porque en vez de progresar, retrocede. Para ser sinceros, es un mediocre, un perdedor, un completo y rotundo fracaso: todos los que lo conocemos lo sabemos perfectamente, sólo que algunos prefieren "hacerse de la vista gorda": cada vez que compite con otros, queda en el último lugar, y, aunque supuestamente lucha para destacar, sus esfuerzos son vanos, y lo único que logra es hundirse más: está al borde de tocar fondo, está prácticamente en el hoyo, y va a pasar mucho tiempo antes de que salga de él, si es que sale.
He de decir que no siempre fue así: en algún momento fue respetable: tenía muchas riquezas, era más pulcro en su apariencia y poseía cierta popularidad. El problema fue su ignorancia y su soberbia, las cuales se encargaron de llevarlo a la ruina. Y desde entonces no ha podido recuperarse: se ha vuelto increíblemente dependiente, y las pocas veces que llega a luchar y a medio-reponerse, llega alguien y arruina su trabajo. Y lo que más aborrezco es su fanfarronería: siempre alardeando, presumiendo de lo que no tiene, y peor, de lo que no es: año tras año es lo mismo, y lo más patético es que la mayoría se lo festeja.
Sin embargo, los años pasan, y pasan, y yo no logro dejarlo. Lo he pensado muchas veces, pero no puedo hacerlo, y trascurrirán más años antes de que lo haga. A pesar de que deseo mandarlo al carajo, y que sé que quedarme junto a él con todo y su mediocridad sólo logrará que me estanque, hay algo dentro de mí que anhela con todas sus ansias ayudarlo, sacarlo adelante, lograr que triunfe y que se hablen cosas verdaderamente buenas de él.
Después de todo, lo conozco de toda la vida, y es el único con el que he estado, porque no he tenido oportunidad de conocer a otro y porque, muy a mi pesar, dependo de él como él depende de muchos. Mi situación y la suya son completamente distintas, pero, finalmente, compartimos los mismos males: sus penas son tan suyas como mías y las mías de algún modo también le afectan.
Además, hemos vivido muchas cosas juntos, y debo reconocer que tiene bastantes cosas buenas: algunas las conserva como recuerdo de sus años mozos, de cuando fue rico y poderoso; otras son consecuencia de la ayuda que muchos le han proporcionado, personas que, como yo, se preocupan por él; tiene buen sentido del humor, y un basto talento para infinidad de cosas; cuenta historias muy interesantes que incluso son famosas entre otros y, en ciertos días, viste ropas muy elaboradas y coloridas que lo hacen lucir hermoso; y por si eso fuera poco, las fiestas que organiza ya quisieran celebrarlas otros, sin mencionar que su comida es deliciosa.
Así que, como conclusión, puedo decir que él, como todos, tiene sus cosas buenas y malas. Sus virtudes casi siempre son opacadas por sus defectos, y da la impresión de que es más malo que bueno, y tal vez sea verdad. Como ya dije, nuestra relación es de amor-odio: así como sufro por él, otras veces me divierto como loca a su lado; así como me maltrata, hay ocasiones en las que parece que me ama, porque, a pesar de la situación, jamás me ha faltado nada con él. Así es él: mediocre, pero talentoso; débil, pero luchón; pobre, pero a la vez hermoso. Él es voluble, así es él; así es México.
sábado, 9 de octubre de 2010
sábado, 2 de octubre de 2010
jueves, 30 de septiembre de 2010
sábado, 25 de septiembre de 2010
sábado, 18 de septiembre de 2010
sábado, 11 de septiembre de 2010
jueves, 9 de septiembre de 2010
Mi primer día de clases
"Mi primer día de clase"; en lo personal, creo que este término está demasiado gastado. Titular este texto de esta manera no se me hace en lo absoluto original, y, por lo tanto, es muy probable que le simple título haga parecer que el texto es aburrido y que no te perderás de nada nuevo si no lo lees y te saltas a la siguiente página.
Pero haré los posible para que pases un buen rato (digo, no creo que tengas cosas mucho más importantes qué hacer, ¿o si?). Comenzaré por decir que nadie –o al menos quiero pensar que casi nadie de los que están leyendo este artículo –se ha salvado de los "primeros días", y no lo digo sólo en el ámbito escolar, sino también en el laboral e incluso en el social. Nadie es inmune a ser novato en algo, y menos un estudiante.
Me atrevería a afirmar que todos nos hemos llegado a sentir nerviosos cuando comenzamos una nueva etapa escolar; no son los mismos nervios, ni las mismas reacciones: cada sensación es distinta con el paso de los años: en el kínder, la mayoría teme convivir con otras personas, sin la compañía de las madre y/o padres, y sin las comodidades del hogar; en la primaria, los nervios van disminuyendo, pero el desprecio por el trabajo y los estudios continúa; en la secundaria, da miedo al inicio, pero después, ves a la escuela como un buen pretexto para socializar; en la prepa, más que miedo, existe incertidumbre: comienzan los verdaderos cambios, y al inicio te cuesta asimilar que ya no estás en la secundaria.
En cuanto a esta nueva etapa que es la Facultad (y aquí viene lo bueno), si en verdad te apasiona lo que haces, y la carrera que escogiste es tu verdadera vocación, más que nervios, miedo o incertidumbre, lo que sientes es emoción: el sólo pensar en todo lo que aprenderás, y el tener en cuenta que tu escuela es el campus en el que siempre deseaste estar, no puedes sino sentir éxtasis. Y considerando que allí es donde en verdad vas a conocer gente con tus mismos intereses, ¿qué más podrías pedir?
Así que, en general, puedo decir que en este primer día de clase fue distinto a los demás: "me hallé desde el comienzo y lo disfruté mucho. _Entonces, querido lector, si te gusta tu carrera y ya sanes a qué vas a dedicarte, no sientas nervios, ni desprecio, ni miedo ni incertidumbre: tómalo como un juego en el que tienes que ganar. Porque, finalmente, de eso se trata la vida: de hacer lo que amas, y amar lo que haces.
sábado, 4 de septiembre de 2010
sábado, 28 de agosto de 2010
sábado, 21 de agosto de 2010
sábado, 14 de agosto de 2010
sábado, 7 de agosto de 2010
¿Salirte de casa te vuelve independiente?
¿Salirte de tu casa te hace independiente? Para empezar, te preguntaré: ¿qué es la independencia para ti, querido lector? Porque considero que el concepto en sí es un tanto difícil de explicar; según el diccionario, la independencia es sinónimo de autonomía y libertad.
Así que, volvamos a la cuestión de al principio: ¿te vuelves independiente al salir de tu casa? Pues en mi opinión, no, o al menos no del todo. A mi modo de ver, y siguiendo el concepto del pequeño tumbaburros, uno es independiente cuando se paga su techo, su comida, su vestimenta, sus estudios, entre otras cosas que complementan dicha autonomía.
Pero mostremos otros tipos de "independencia". Te preguntarás: ¿cuáles otros tipos?, y dirás ¿qué no eran todos? Pues no. Verás, aunque no lo creas, conocí a alguien que me presumía, entre otras cosas, el hecho de ser independiente, e incluso trabajaba y toda la cosa. Pero existía un pequeño, pero importante detalle: salió de casa de sus padres para irse a vivir a la de su tía. Si, de alguna manera, podría decirse que era libre, pero sólo en una muy pequeña escala: el techo y la comida no los pagaba esa persona, sino su pariente; en realidad, lo único que este individuo pagaba eran sus estudios y sus diversiones (más esto último que lo primero, he de agregar). ¿Independencia?, no lo creo, ¿tú si? Entonces no me has entendido.
¡Pero no pelearemos por eso!, en realidad, como ya lo dije, esto de la independencia es algo complejo, créeme que no te culpo por querer arrugar este escrito, romperlo, o hasta mentarle la madre a tu atenta servidora por escribirlo. Pero antes de que lo hagas, te diré lo que opino al respecto: para mí, la independencia como tal, simplemente no existe.
¿Quieres saber por qué?, si, apuesto que quieres. Pues verás, supongo que has oído esa frase tan "carismática" que dice: "todos necesitamos de todos". Pues te tengo noticias: ¡es verdad! En la casa, dependes de tus padres para tu supervivencia; en el colegio, dependes de tus profesores para sacar ya sean buenas o malas notas; en tu trabajo, dependes casi siempre de tu jefe; y en otros aspectos, dependes, por ejemplo, de los animales para poder tener algo qué comer. No es una dependencia muy directa, y de hecho, no tiene NADA que ver con lo que discutíamos en un inicio, pero es un buen ejemplo para demostrarte que es muy difícil, si no es que imposible, ser al cien por ciento independiente.
Es probable que alcances una independencia parcial en el terreno económico. Para alcanzar una independencia completa, tendrías que vivir sol@ y casi aislad@, ser del mundo, ser tu propio jefe, no seguir ningún tipo de reglas, ser autodidacta, proporcionarte las necesidades básicas con tus propias manos…¡en fin! Ha llegado la hora de la reflexión: ¿ser independiente o no serlo? Esa es la cuestión; tú dirás, después de todo, cada quien tiene su propia idea del mundo, ¿o no?
sábado, 31 de julio de 2010
La famila y los hijos. Más vale tarde que nunca
Familia…pues normalmente, cuando oímos la palabra "familia", llegan miles de ideas y/o pensamientos a nuestra mente: que si es la base de la sociedad, que la familia es amor, que es el tesoro más preciado…, etc. El problema es que muchas de esas ideas no son del todo nuestras, ya que quien casi siempre se encarga de transmitirnos esos pensamientos es la televisión, especialmente Televisa con su clásica: "la familia es un valor único, ¿tienes el valor o te vale?"
No es que yo particularmente tenga algo en contra de la familia. De hecho, me atrevería a decir que en lo personal, creo que mi familia es de las pocas que aún conservan algo de tradicional: está compuesta por mi padre, mi madre, mi hermana y yo, cuando en la actualidad ya no es tan común encontrar familias así: la mayoría ahora se compone solamente de la madre y los hijos, sin la presencia del padre.
Puedo decir que, en general, me gusta mi familia, y creo que sí cumple con los requisitos que se señalan en la televisión. Pero no todas las familias pueden hacer los mismos comentarios. Y ya que hablamos de esto, me gustaría mencionar algunos tipos de familias que me ha tocado conocer en persona.
Existen las familias del tipo…¿cómo se les puede llamar? Yo les pondré "invertidas". Y no, no se trata de alguna especie de defecto genético, me refiero a la forma de gobierno: las familias "invertidas" serían aquellas en las que la sartén por el mango la tienen los hijos en lugar de los padres. Estos casos se dan por lo menos en la mitad de las familias. Principales características; el bebé, desde que nace, recibe todo lo que quiere; basta con estirar la mano para que le den; no importa la situación económica, si el/la niñ@ quiere toda la juguetería para Navidad o Reyes, habrá que hipotecar la casa o empeñar todas las joyas al Monte de Piedad. Y eso no es todo: si l@s crí@s quieren decir groserías, o golpear, o hacer lo que se les antoje, habrá que permitírselos.
Existen las familias monogámicas (como creo, es el caso de la mía), bigámicas y poligámicas. Las dos últimas no son precisamente las mejores: muchas veces, hay que compartir al padre, a la madre, o, en el más extremo de los casos, a ambos progenitores. Hay que convivir con medios hermanos que posiblemente no se soportan entre sí y además de todo, poner tu mejor cara. Y si hay que luchar por una herencia, es muy probable que haya uno que otro muerto por ahí.
Y esto no acaba aquí: hay familias que parecen condominio de tantas personas que la componen y comparten el mismo espacio: el padre, la madre, los tres hijos, las parejas de los hijos, los hijos de los hijos, los padres de los padres y hasta los sirvientes, los compadres y las mascotas. Y por último, me parece que están las familias aisladas: no importa cuántas personas vivan juntas, todos parecen completos desconocidos: la madre trabaja todo el día, el padre está en todos lados menos en su casa, el hermano tal vez es drogadicto, la abuela sólo mete cizaña, la hija adolescente es lesbiana o bulímica…, ¡en fin!, familias hay muchas, pero definitivamente, la mía me gusta tal y como está. Digo, podría ser peor, ¿o no?
Por Nikte Shiordia
jueves, 22 de julio de 2010
Mis compañeros.
Compañeros…Pues, lamentablemente o afortunadamente, los compañeros están presentes en nuestra vida desde que nacemos hasta que morimos: cuando nacemos, las enfermeras nos cargan y dirigen hacia los cuneros, y allí, nos vemos obligados a compartir una misma habitación: ¿acaso es9 no nos convierte de alguna manera en compañeros de cuarto?
Y eso continúa en la guardería: los niños comparten los cochecitos, los guardianes espaciales, las pelotas, o las figuras de acción de Superman, Spiderman o Batman, mientras que las niñas pelean por quién tiene al nenuco, el oso de peluche o la Barbie más bonitos (o al menos asó era a finales del siglo XX). De un modo u otro, independientemente del sexo o preferencias de cada quién, todos los niños tienen una misma cosa en común: las autoridades les prestan atención por igual y, como es lógico en el ser humano, no es normal jugar con dichos juguetes sin compañía.
Y algo por el estilo sucede en todas las etapas escolares, sólo que los intereses cambian conforme a la edad: en el preescolar, se comparten los lápices de colores, las voltas de papel crepé, las plumas de ave que decoran nuestros dibujos y los crayones; en la primaria, los niños comienzan a compartir su comida, a hacer mezclas de Sabritas adobadas, Sangría y Danoninos (¡Guácala!), o, a veces, las niñas hasta llegan a intercambiarse los zapatos (y nuevamente, ¡guácala!); en la secundaria hay otro tipo de préstamos: los discos, las tareas, la ropa e incluso l@s novi@s; en la prepa, puedes ver individuos compartiendo las botellas de alcohol, los cigarros y los churros de marihuana; y por último, en la universidad, lo que más se comparte son los intereses (siempre y cuando los compañeros estudien la misma carrera, obviamente).
Y las cosas no terminan allí: cuando terminas una carrera, y vas en busca de un empleo, es más que obvio que tendrás compañeros. Con algunos, tal vez puedas llevar la fiesta en paz, y con otros, habrá dos opciones: o intentas quitarle el puesto, o él (o ella, dependiendo el caso) te pisará los talones cada vez que le des la oportunidad. Otros simplemente no notarán tu existencia y otros serán tan invisibles que ni siquiera tú los sentirás. Y si tienes hijos, ellos crecerán, posiblemente te mandarán a un asilo y tú te verás obligad@ a convivir con ancianos que estarán en las mismas condiciones que tú, y que, por lo tanto, serán tus compañeros.
Bueno, tal vez estoy siendo muy radical. Es probable que estos patrones no se repitan al cien por ciento, pero todo compañerismo, tanto escolar como laboral, todo, sin excepción, tiene algo en común: siempre habrá un líder, una autoridad: en los cuneros son las enfermeras, en la guardería son los educadores, en la escuela son los profesores, en el trabajo son los jefes y en los asilo, vuelves al comienzo, porque una vez más, te ves obligado a que las enfermeras decidan por ti, sólo que ésta vez no es un día o dos, sino semanas, meses o tal vez años.
Aunque, si tú, querido lector, lo que deseas es saber lo que yo tengo que decir respecto a mis experiencias con los compañeros, pues en realidad no es mucho. Para empezar, no fui a la guardería, y por lo tanto no compartí juguetes; en el kínder, estuve muy aislada, y eso continuó en la primaria, a excepción de sexto año; en la secundaria, al principio convivía con los demás, y al final volví a aislarme; en la preparatoria he logrado aprender el significado de la amistad. Sin embargo, para mí AMISTAD no es lo mismo que COMPAÑERISMO; si me dan a elegir, prefiero mil veces lo primero.
Posiblemente todo lo que estoy diciendo sobre mí contradice la regla de la necesidad de interactuar con otros, y posiblemente se confunda el compañerismo con la amistad. Para ser sincera, en muchos aspectos, rechazo el compañerismo, porque en el paquete viene incluida la obligación de trabajar en equipo, y no miento al decir que casi siempre me van mal con eso, porque, invariablemente, el "EQUIPO" termino siendo yo. Además, el compañerismo para mí no es otra cosa sino el miedo a la soldad, como ya lo mencioné antes, el miedo a enloquecer, la dependencia, y con eso concluyo: ¿es realmente bueno el compañerismo? Después de todo, tal vez estar loco no sea del todo malo, ¿o usted qué opina?
Por Nikte Shiordia
sábado, 17 de julio de 2010
"Mis abuelos" Aquí lo tiene. Dije que se lo enviaría el sábado en la tarde y aquí está
¡Oh, los abuelos! Una persona común y corriente tal vez podría emitir una sonrisa bastante pronunciada con solamente escuchar la palabra: abuelos. Y es que, la mayoría de los abuelos no hacen más que consentir a sus nietos, malcriarlos aún más y ser cómplice de todas sus fechorías.
Los medios de comunicación tampoco ayudan mucho a cambiar ese estereotipo: en la mayoría de los comerciales, los abuelos son la buena onda; y no solo eso: los abuelos son tan afortunados, que tienen su propio día en el calendario y además, hasta las "dulces" ancianas tienen un dulce en su honor: Chocolate abuelita.
Si, sé que a lo mejor se preguntarán en qué me baso para insultar de esta manera a los pobrecitos ancianos. Tal vez opinarán que soy una amargada, cruel y despiadada joven con malas intenciones, y lo peor o mejor del caso es que no están del todo equivocados, pero antes de aventar el primer jitomatazo, me gustaría que entendieran mis razones.
Verán, es que por muy increíble que parezca, yo también he tenido abuelos; pero a diferencia de muchas personas, mis "experiencias abuelescas" no han sido precisamente las más gratas de mi vida. Para empezar, Fernando, el padre de mi padre, murió mucho antes de que yo pudiera ver la luz por primera vez, y aún antes de que mis progenitores vivieran juntos; como es obvio, esa muerte no me produjo traumas, ¡pero espérense!, aún no acabo.
Bueno, como decía, el abuelo Fernando fue el primero en irse. Su viuda, Josefina Cano Medina, quiso a todos sus nietos, y es posible que por mi sintiera un cariño especial, ya que, según mi madre, cuando yo era un bebé ella decía: "de todas mis nietas, ella es la más bonita…" Ustedes dirán: ¿y eso que tiene de catastrófico? Pues no tendría nada de malo, si no fuera porque se murió antes de que yo pudiera llamarla "abuela" por primera vez.
¡Pero no hablemos sólo de los abuelos paternos! Cuando yo estuve un poco más grande, vi a los padres de mi madre por primera vez a los cinco años en su casa de Cuautitlán de Izcalli. No volví a verlos sino hasta que tuve nueve años, y al poco rato mi abuelo Rafael murió de cáncer. Jamás conviví con él, y lo poco que sé de él es que fue mal padre y mal esposo, y por lo que llegué a ver, no fue precisamente el abuelo más cariñoso. Nada qué agregar.
Y el momento que tanto esperaban se acerca: paciencia, ahorita les diré por qué. Como ya saben, sólo sobrevivió la abuela Agripina, la mamá de mi mamá. Al principio, creí que era una persona neutral: ni muy buena, ni muy mala; de hecho, hasta llegué a creer que era más lo primero que lo segundo. Pero ¡oh sorpresa!, todo fue que mi familia y yo nos fuimos a vivir con ella a la casa de Izcalli, y el cuento de hadas se vino al quiebre. Para empezar: todos los días nos relataba las mismas historias, por lo menos cinco veces diarias; pude darme cuenta de que era "mocha", machista y racista; caminaba muy lento, dormía mucho, ayudaba poco, agarraba la comida con las manos poco después de hurgar su nariz, y lo principal: me odiaba, y ese coraje se volvió mutuo.
Esta visto que solamente conocí a una abuela, y no a cuatro, como debió de haber sido. Pero vivir todo un año con una persona así, en un lugar casi apartado del resto del mundo (a menos que desees gastar veinte pesos en un camión con la estación "La Z" a todo volumen), y con una vida terriblemente aburrida, deja traumado a cualquiera. Y es precisamente por eso, que les digo: "El león no es como lo pintan".
Por Nikte Shiordia
lunes, 12 de julio de 2010
fusión
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MATISS
sábado, 10 de julio de 2010
jueves, 8 de julio de 2010
Mis hermanos. Perdone la tardanza, y también disculpe que lo haya hecho el doble de largo de lo que pidió.
Hermanos…creo que muy pocos están exentos de padecer esas pequeñas molestias que suelen causar los hermanos. Yo, por fortuna, solo tengo una, que para mi ventaja, es menor que yo. Recuerdo que cuando me enteré de que en mi familia habría un nuevo integrante, lo primero que pensé fue: "¡genial!, ya no estaré sola!", y es que los primeros cinco años de mi vida fui hija única, y al tener un padre trabajando casi todo el día, y una madre que sólo parecía tener tiempo para el quehacer doméstico, me aburría fácilmente jugando o haciendo lo que las niñas de preescolar comunes y corrientes hacían en aquellos tiempos: garabatear en los cuadernos, mirar "La hora de los chavos" en la televisión, jugar al "Estilista" con las muñecas de trapo o, en el mejor de los casos, inventar un cuento de princesas, brujas y muertos con las Barbies, que casi siempre terminaban descabezadas.
Toda esa rutina me parecía tan tediosa sin compañía, que casi besé el suelo cuando supe las buenas nuevas. La noticia me agradó tanto, que ya hasta había decidido el nombre; si se trataba de una niña, yo quería que se llamara Fernanda, aunque algo me decía que iba a nacer un varón (tal vez mi instinto pesimista, que desde entonces ha sido mi más leal compañero). También recuerdo que a cada rato fastidiaba a mi mamá con la misma pregunta: "¿y cuando va a llegar el bebé?", y la respuesta siempre fue: "ya mero, hija, ya mero".
Las últimas semanas de embarazo, mamá y papá decidieron contratar a una muchacha llamada Paula que resultó ser una pueblerina traída desde Guerrero que contaba con catorce años de edad; yo no sabía mucho de ella, a pesar de que era para mí una especie de nana, pero por motivos desconocidos, me agradaba su compañía, aunque nuestra relación no era muy buena: a mi me encantaba molestarla, y al parecer el sentimiento era mutuo.
Hubo ocasiones en las que llegué a pensar que mis padres la querían más a ella que a mí, porque, independientemente de quién hiciera enojar a quién, ellos siempre abogaban por ella: "que déjala en paz", "que no la molestes", "Paula, no le hagas caso", "Nikte, no seas grosera", y ella, como es obvio, se salía siempre con la suya, y eso lo único que lograba era que me dieran más ganas de fastidiarla y así las cosas volvían a repetirse: era un eterno círculo vicioso.
Pero volvamos a lo del bebé: los días previos a su tan esperado nacimiento, yo tuve que pasarlos en la casa de uno de mis tíos paternos, el cual tenía ya cuatro hijos grandes que me trataban como a su mascota: bueno, con decirles que a su perro Rottweiller llamado Sheriff lo trataban mejor. No supe cómo, pero el chiste es que mi tía –la mujer de mi tío –logró convencerme de ir con toda su familia (incluyendo su desagradable madre y su estúpido hermano) a Acapulco, y precisamente por esta razón, no pude ser de las primeras afortunadas en ver a aquella criatura recién nacida. Ese es un hecho que hasta la fecha lamento, pues además de haberme perdido lo mejor del momento, el viaje resultó ser una pesadilla que me dejó traumas que hasta la fecha no he podido superar; sin mencionar que desde entonces aborrezco Acapulco.
Después de tan catastrófico viaje, por fin llegué a mi casa, en la cual ya estaban mi mamá, Paula, el bebé (que resultó ser niña), y algunos obsequios de Navidad que yo no había podido desenvolver porque estaba en el "fantástico" Acapulco. Lo primero que hice fue dirigirme a la cuna de la bebé, y fue cuando la vi por primera vez; he de admitir que su aspecto no me agradó del todo: para empezar estaba dormida, y no pude ver sus ojos (más tarde me enteraría de que eran de un color entre verde y gris, muy bonitos); su cabello estaba alborotado y su piel muy colorada, como si hubiera salido de una cámara de bronceado y no de un vientre materno. Mis padres decidieron ponerle Kaxantah, un nombre que no sólo era más extraño que el mío, sino que además estaba muy lejos de parecerse a Fernanda; poco después me di cuenta de que Fernanda era en realidad un nombre muy soso.
Por esas fechas, mis padres corrieron a Paula, la cual antes de irse me regaló un pollito de peluche color rosa pastel que hasta la fecha conservo; fue ahía cuando descubrí que nuestra relación no había sido de todo mala, pero también descubrí que en realidad mis padres no la querían tanto como yo pensé; de hecho, en cuanto puso un pie fuera de la casa, oí que mis progenitores hablaban del insoportable olor de sus patas y de las misteriosas llamadas al futbolista Jorge Campos que ni él, ni mi madre, ni mucho menos yo, habíamos llevado a cabo. Esto sonará mal, pero enterarme de esas cosas me causaron un gran alivio.
Pero no nos salgamos del tema, estaba hablándoles de MI HERMANA. Pues verán, los primeros años de su existencia, no pude evitar sentir celos, ya que ahora tenía que compartir a mis padres y eso no me gustaba en lo más mínimo. Además, no sólo eran mis padres, sino todo lo que yo poseía, y eso va muy en contra de mi comportamiento envidioso y egoísta. Por si esto fuera poco, las cosas que a ella le ocurrían terminaban afectándome a mí: si ella vomitaba en el taxi porque no había comido bien, su vómito invariablemente caía sobre mis vestidos, y en las fechas más especiales: ceremonias de clausura, bailes y una ocasión, casi me ensucia un vestido que me pondría para una boda. Sin mencionar que casi siempre, ella es la buena y yo la mala; esa comparación ahora me gusta, pero antes no era así.
jueves, 1 de julio de 2010
Dónde paso mis vacaciones
Dónde paso mis vacaciones…pues, para ser honestos, una persona como yo no tiene verdaderamente muchas posibilidades en las vacaciones. Tal vez sea en parte mi culpa: nunca me he esforzado realmente por vacacionar por mi propia cuenta; dependo totalmente de la economía de mis padres para poder salir, y como está un tanto limitada, por lo mismo no salgo mucho.
Realmente, no es que tenga algo en contra de viajar, sino todo lo contrario: una de mis prioridades es precisamente poder conocer el mundo; soy de esas personas que cree que entre más experiencias, mejor, y el conocimiento y la experiencia van tomados de la mano, además de que mi profesión lo requiere. Sin embargo, por ahora, mi dependencia económica hacia mis padres me limita en ese aspecto.
También recuerdo el restaurante al que íbamos a comer: su nombre era Quiub-Ole, y un solo de comida podía alimentar a la familia entera, que estaba –y está –compuesta por cuatro personas: mi hermana, mis padres y yo. Otro detalle pequeño –aunque no por eso menos importante –eran las vacas: había un pequeño pueblito en el que se podían ver vacas a poco más de un metro de distancia, y algo que siempre me causó gracia fueron las caras que mamá ponía cuando las veía, y es que los bovinos le causaban pavor (algo irónico, porque ella ama los lácteos).
Obviamente, hubo otros lugares a los que fu, y uno de ellos fue Acapulco, pero no me pareció tan genial como muchos opinan, al contrario: el único viaje que hice a Acapulco me hizo odiar las playas de por vida, por detalles que preferiría no mencionar. De esta manera, Cuernavaca y Six Flags son los lugares que más frecuenté en aquellos días y sin duda, mis preferidos: actualmente no puedo evitar sentir cierta nostalgia por esos viejos tiempos, que no se han vuelto a repetr desde hace casi diez años.
No obstante, no vivo completamente aislada del mundo: cada que es posible, salgo con mi familia a caminar un poco: en un solo día, podemos caminar hasta cinco kilómetros, sino es que más, dependiendo a qué hora salgamos de casa; si salimos temprano, caminamos todo el día, y si nuestra salida comienza en la tarde, sólo caminamos un aproximado de cuatro o cinco horas, cuya equivalencia en kilómetros no podría precisar.
Y he de decir que no todo en mis vacaciones consiste simplemente en caminar: en vacaciones, mi familia y yo salimos cada fin de semana a pasear por el Centro Histórico; o a visitar museos de todo tipo, desde os más comunes como el Museo de Antropología o el Castillo de Chapultepec, hasta los más estrafalarios como el Museo de Ripley, el de Cera y la Expo-Vampiros y Hombres lobo del Museo del Policía; estos tres últimos y el Museo de la Tortura se han vuelto mis preferidos.
También paseamos por Coyoacán para comer nieves, esquites o tortas, vamos a la Gandhi de M. A. de Quevedo –otro de mis favoritos –a comprar libros, revistas y/o discos, caminamos por la Zona Rosa, vemos las películas de moda en el Cinépolis de Plaza Aragón –que a mi parecer, es una de las plazas más bonitas que existen –nos tomamos un café, o comemos en Los Bisquets de Obregón o en los restaurantes del Barrio Chino.
En conclusión, puedo afirmar que aunque sé que i vida tal vez no sea la más divertida de todas, y que seguramente hay quienes se la pasan bomba en lugares a los que yo no he ido, creo tener algo que no cualquier persona tiene: que yo he aprendido a disfrutar de las cosas sencillas, tal vez no de la mejor manera, pero así es, y posiblemente, el mejor lugar para vacacionar puede resultar barato y cercano. Bueno, es sólo una opinión.
Por Nikte Shiordia
miércoles, 30 de junio de 2010
Mi colaboración
bachillerato ¡ahora a descansar!"
Es lo que he escuchado últimamente, claro no para mi pero ese chic@
dueñ@ de la cita anterior sabe que tiene que aprovechar sus vacaciones
lo mas que pueda posible claro el verano es corto, ¿como las podría
usar satisfactoriamente y no pendejear frente al monitor? Bueno todo
depende entre otras cosas de su estatus económico, si es un chico con
una economía estable probablemente este en la playa mas lejana del
Caribe disfrutando de una bebida fría, a lado de una mesera que le
dice "¿gusta algo mas? joven", si es un chico de clase media talvez
este trabajando, ahorrando para irse a la universidad o solo para
embriagarse mientras empiezan las clases y por ultimo si el chico de
plano no tiene dinero, pues obviamente estará trabajando en un empleo
mal pagado de tiempo completo durante todas las vacaciones.
Sin embargo tengo algo que ellos envidiarían... Un año completo de
vacaciones, en el que podría estar en cualquier lugar que me plazca,
puedo vagar y vagar por la ciudad ser un "nini" de tiempo completo, o
ponerme un yugo y trabajar bajo las ordenes de Ronald Macdonald, puedo
tomar mi vieja guitarra azul e ir de micro en micro, o vagón en vagón
sintiendome la reencarnación de jimi hendrix , ¡puedo volar! Bueno eso
no... Pero ahora puedo tomar un respiro y ver que quiero para saber a
donde voy.
Aunque no todo es dulzura en este mundo morado... Esto tiene su lado
obscuro como todo en el mundo, aun tengo que lidiar con varias noches
de incertidumbre mientras me pregunto "¿que harán mis amigos en la
universidad? " seguido de un largo suspiro y nostalgia por perder un
año de estudios en mi vida (tendré que abrazar mi osito de peluche y
olvidar la idea que llegando a la universidad te persigue un mounstro
gigante... ¡De conocimientos claro!) en fin tengo mucho
tiempo mas no una vida.
Cris
donde paso mis vacaciones
Vacaciones no han sido para mi las mas gratas desde que tengo memoria, lo que para unos es disfrutar de la libertad para mi ha sido intentar no perder la cordura al tener dos meses para mi sin obligaciones mas que ayudar un poco en la casa y no perder el tiempo frente al televisor mas que una hora diaria. En veranos pasados me la pasaba con a familia de mi padre los cuales no son de mi agrado y a pesar de estar en algún lugar turístico me encontraba en cierta agonía al tener que tratar con la pesada de mi hermanastra quien no hace mas que obligarme a hacer lo que ella quiera o de o contrario me acusa y mejor no pasar el verano castigada en un lugar que es suficiente castigo al estar con su presencia. Este ultimo año me mude con mi madre y al llegar el verano he conseguido el consentimiento de mi padre para que me dejara acudir a clases de pintura la cual siempre ha sido mi pasión, me paso las mañanas dibujando borradores con ayuda del profesor, y al llegar la hora de salida camino hasta mi casa pensando en que colores mezclarían para crear el tono que uso tal artista en la pintura a la cual me dedico esos días; en las tardes puedo alimentar mi mente con aquellos libros que no me eran posible leer en clases , paso algunas tardes jugando algún juego de mesa con mi prima ya que mi hermana no quiere hacerlo pues prefiere pasársela chateando con personas que ve todo el día en la escuela, no entiendo como es posible que tenga tanto que decirse con esas personas que vera al día siguiente. Algunos miércoles de descuento en el cine salgo con mi buena amiga Gabi a ver alguna película que llame nuestra atención y así salir de la monotonía de la vida y ver algo diferente y sumergirnos en aquella historia que en varias ocasiones es mucho mas complicada que me estresa mas de lo que estaba. Cabe mencionar que hay ciertos días en que no tengo idea más que hacer y me encuentro en cierto lugar de mi mente entre la cordura y el frenesí que me hace dispersarme en mis pensamientos e intentar arreglar asuntos pendientes que ya no tienen remedio pues ya pasaron y es inevitable que vuelva a encontrarme en tal situación.
Mi idea de relajarme en vacaciones seria mantenerme alejada de todo aquello que me estresa por tal motivo me mantuve alejada de la computadora varias semanas, me entretuve en los videojuegos que no hicieron mas que traumarme por no pasar lo niveles y estresarme mas.
jueves, 24 de junio de 2010
"Cuánto estudiaré" Perdón por volverlo a enviar, es que no le puse mi nombre
¿Qué cuanto pienso estudiar? Pues…la pregunta aparentemente es muy sencilla, pero hay miles de respuestas que podrían surgir ante tal cuestión. Yo en lo personal, no sé si tengo una respuesta específica, ¿por qué?, simplemente, porque el conocimiento es uno de los mayores tesoros de la vida y, por lo tanto, es infinito, interminable.
Para mí, el estudio en general no consta de una determinada cantidad e años, ni tampoco gira única y exclusivamente alrededor de un título universitario, una maestría o un posgrado. El estudio va más allá de eso: aún cuando se obtiene un doctorado, hay que practicar constantemente porque la misma profesión lo exige, si no, ¿qué utilidad tienen los reconocimientos, certificados y años de "estudio" transcurridos anteriormente?
Pero volviendo a mí; se me ha preguntado qué cantidad de tiempo le dedicaré al estudio. Pues si hablamos de una carrera, pienso tomar Letras Hispánicas para posteriormente cursar Letras Modernas Inglesas. Mi preparación en esas carreras tal vez me lleve cuatro o cinco años, aproximadamente. Tal vez termine mi licenciatura a los veintitrés, y es probable que a los treinta ya posea un doctorado. En total, habría estudiado veintisiete años ininterrumpidos.
Sin embargo, estoy segura de que ese no sería el fin; para empezar, una carrera universitaria no es, al menos a mi modo de ver las cosas, algo que se hace simplemente para obtener un empleo en el que te den buena paga. Hay que perseguir el conocimiento, la sabiduría. Y considerando que mi verdadera vocación y/o ambición es escribir novelas, no puedo limitar mi conocimiento simplemente al leer los Clásicos; hay que estar siempre un paso adelante, y conocer de todo un poco (o un bastante, sería una mejor opción). Esto lo digo tomando en cuenta el hecho de que me encantaría en verdad dedicarme a esto hasta el final de mis días.
Porque, a fin de cuentas, ¿no es eso lo que un novelista hace? Un creador literario debe estar informado del tema del que hablará. Incluso autores de los más famosos –aunque no por eso buenos –best sellers, han tenido que estar en constante entrenamiento respecto a otras asignaturas que a simple vista no tienen qué ver con la literatura, tales como biología, matemáticas, química, física, arquitectura, política, economía, historia, etc.
Así que, volviendo a la pregunta formulada al comienzo, mi respuesta sería que no hay respuesta específica o detallada al respecto. No sé cuanto vaya a vivir, y por lo tanto, no tengo un límite en años a mi constante educación y estudio. Tal vez obtenga un doctorado a la edad de treinta, pero como ya he dicho, es sólo una aproximación, y creo que es precisamente lo que se me pide, que dé un acercamiento, mas no una respuesta específica.
Posiblemente mi respuesta no es la más indicada, o tal vez carezca de precisión; pero considero que para el estudio no hay precisión, porque la precisión requeriría hablar de tiempo, y en el estudio tampoco existe el tiempo; y no existe el tiempo simplemente porque el conocimiento es infinito, y en eso, estoy segura de que si habrá alguien que me apoye.
"cuanto estudiare"
El mundo entero se ha visto acosado por esta pequeña frase o pregunta que uno mismo se hace en determinado momento de la vida, el hecho de preguntarnos esto nos hace cuestionarnos sobre hasta donde pensamos o queremos que nuestros conocimientos con respecto al mundo en que nos rodea queremos que lleguen.
El estudiar es la manera mas practica de demostrarnos que estamos vivos y que apreciamos el placer del conocimiento, envolviéndonos en el y dejandonos coronar por la sabiduría.
Tener noción de algo en especifico se complementa mediante el aprendizaje de mas opciones y así se comprende mas facilmente.
En mi opinión la cuestión de "cuanto estudiare" con respecto a mi persona, seria que a pesar de terminar una carrera profesional no me gustaría quedarme estancada en un solo mundo del infinito universo de la sabiduría, me gusta recorrer mas campos de conocimiento, llenarme de ellos y finalmente comprenderlos al grado en que yo coopere para volverlos mas bastos.
Ser capaz de sacar un tema de conversacion que no halla sido demasiado utilizado antes, y así poder tener una platica fluida y con nuevos puntos de vista para así crecer mi conocimiento por el tema.
He llegado a la conclusión de que si quiero llegar a hacer este tipo de cosas deberé estudiar lo
suficiente para comprenderme a mi mismo y así en algún punto de mi existir llegar a
comprender lo que me rodea, de esa manera seguiré estudiando para superarme a mi mismo y corroborar en el conocimiento global al agregar información que no ha sido visible para otros, de esa manera me sentiría satisfecha de mi conocimiento.
miércoles, 23 de junio de 2010
"Cuánto estudiaré" Le advierto que está un poco enredada. Es que no tenía muchas ideas y tuve que echar rollo
¿Qué cuanto pienso estudiar? Pues…la pregunta aparentemente es muy sencilla, pero hay miles de respuestas que podrían surgir ante tal cuestión. Yo en lo personal, no sé si tengo una respuesta específica, ¿por qué?, simplemente, porque el conocimiento es uno de los mayores tesoros de la vida y, por lo tanto, es infinito, interminable.
Para mí, el estudio en general no consta de una determinada cantidad e años, ni tampoco gira única y exclusivamente alrededor de un título universitario, una maestría o un posgrado. El estudio va más allá de eso: aún cuando se obtiene un doctorado, hay que practicar constantemente porque la misma profesión lo exige, si no, ¿qué utilidad tienen los reconocimientos, certificados y años de "estudio" transcurridos anteriormente?
Sin embargo, estoy segura de que ese no sería el fin; para empezar, una carrera universitaria no es, al menos a mi modo de ver las cosas, algo que se hace simplemente para obtener un empleo en el que te den buena paga. Hay que perseguir el conocimiento, la sabiduría. Y considerando que mi verdadera vocación y/o ambición es escribir novelas, no puedo limitar mi conocimiento simplemente al leer los Clásicos; hay que estar siempre un paso adelante, y conocer de todo un poco (o un bastante, sería una mejor opción). Esto lo digo tomando en cuenta el hecho de que me encantaría en verdad dedicarme a esto hasta el final de mis días.
Porque, a fin de cuentas, ¿no es eso lo que un novelista hace? Un creador literario debe estar informado del tema del que hablará. Incluso autores de los más famosos –aunque no por eso buenos –best sellers, han tenido que estar en constante entrenamiento respecto a otras asignaturas que a simple vista no tienen qué ver con la literatura, tales como biología, matemáticas, química, física, arquitectura, política, economía, historia, etc.
Así que, volviendo a la pregunta formulada al comienzo, mi respuesta sería que no hay respuesta específica o detallada al respecto. No sé cuanto vaya a vivir, y por lo tanto, no tengo un límite en años a mi constante educación y estudio. Tal vez obtenga un doctorado a la edad de treinta, pero como ya he dicho, es sólo una aproximación, y creo que es precisamente lo que se me pide, que dé un acercamiento, mas no una respuesta específica.
Posiblemente mi respuesta no es la más indicada, o tal vez carezca de precisión; pero considero que para el estudio no hay precisión, porque la precisión requeriría hablar de tiempo, y en el estudio tampoco existe el tiempo; y no existe el tiempo simplemente porque el conocimiento es infinito, y en eso, estoy segura de que si habrá alguien que me apoye.
Y es que, si el conocimiento no fuera infinito, a la fecha ya no existirían preguntas o enigmas por resolver, y sin embargo, aún hay muchas incógnitas respecto a gran cantidad de distintas asignaturas. Y ya que la sabiduría no conoce el tiempo, y el estudio es parte fundamental de la sabiduría, sin la cual esta no existiría, podría concluirse que, como consecuencia, el estudio es infinito, y por lo tanto, no podría llevarse a cabo en su totalidad en una sola vida; lo más seguro es que ni siquiera se lleve a cabo en más de una vida; y si aplicamos esto en cada individuo, y por consiguiente en mí, se diría que para terminar de estudiar, habría que vivir lo que toda la humanidad ha vivido, y ni aún así, podría abarcarse todo.
jueves, 10 de junio de 2010
Internet
| Mientras veía como intentaban instalar el equipo que tenia forma de televisión y grabadora, no estoy seguro de lo que hacia en ese momento y creo que no lo recordare por estos mares mentales que contraje en la adolescencia que dejaron de ser pequeños charcos y se transformaron el ríos y después a lagunas creo que algún día llegare a tener galaxias mentales, ya que no creo poder soportar toda la información de mi vida, pero bueno creo que ese es otro tema, el punto es que yo ni siquiera sabia que era esa "cosa" que ponían, acomodaban, conectaban en fin me daba igual, pero al quedar armada por completo y al encenderla me llamo mucho la atención que mi hermana mayor estaba viendo videos y escribiendo, en fin la utilizaba para diversas cosas. En ese tiempo en la compra de la computadora te daban servicio gratis de internet por 2 años y lo primero que hice al utilizar la computadora fue jugar, recuerdo que pasaba horas y horas jugando, creo que era la consola de videojuegos que nunca tuve y era lo único que utilice por varios meses, tiempo después encontré que facilitaba el trabajo pedido en la secundarios, solo tenia que copiar y pegar, sucesivamente comprendí que facilitaba cosas como ver películas, compartir ideas, hablar con mis compañeros, simplemente descubrí que se lo podía dar millones de usos y poco a poco deje esos juegos sin sentido y comencé a descargar libros y a redactar así como comparar y buscar información, el internet es un herramienta bastante buena para el que la sabe aprovechar, pero en manos de un niños con los conocimientos y la mentalidad como la mía ya hace varios años puede acabar en llenarle la cabeza con cosas que ni siquiera vale la pena mencionar, pero que al final es lo que optan la mayoría, pudrirse el cerebro con porquerías que jamás les servirán de nada, ya que esos meses jugando no me ayudaron en nada, pues simplemente era apretar 2 o 3 botones con un monotonía bastante desagradable para mi. Las primeras experiencias la mayoría de veces no son muy satisfactorias ya que al ser las primeras encontraremos en su mayoría a la opinión en general y si argumentamos que la mayoría de personas optan por lo mas fácil y destructivo para sus mentes creo que no tenemos mucho por delante si seguimos con este tipo de experiencias ya que cuesta mucho encontrar algo que te guste y que te ayude al mismo tiempo. La primera vez que use la computadora tal vez para mi fue como un gran juego pero simplemente maduras y te das cuenta que en realidad es un aparato que ayuda pero que al mismo tiempo no te ayuda para nada estar sentado 5 horas frente a ella, pero hay que saber aprovechar este tipo de equipos y en si esto ya se convirtió en algo bastante aburrido así que creo que acabare resumiendo lo que hice la primera vez que vi la computadora como tal "descubrí un mundo nuevo, pero que solamente es ficticio, demasiado parecido a los libros" CCCA |