viernes, 28 de mayo de 2010

Mi anécdota.

Ella recuerda aquellos días como si hubieran ocurrido ayer. Su primera impresión fue extraña: es la típica sensación que una persona experimenta cuando es nueva en algo. Había muchos alumnos, todos con su uniforme color azul marino, el cual ella aún no tenía; cada una de esas personas traía en sus manos una papeleta de inscripción, la cual mostraban en la entrada para posteriormente tomar lugar en sus correspondientes filas.

Ella no había llevado tal papeleta; de hecho, ni siquiera sabía que había que llevarla, y al principio se preocupó: por un momento pensó que perdería su primer día de escuela en aquella secundaria, a la cual había ingresado con un puntaje considerablemente alto en su examen de admisión.

Aquella escuela se había convertido en un anhelo para ella desde que ella tenía diez años, ya que incluso la institución era promocionada por algunos canales de televisión; y en esos momentos, la chica no pudo evitar sentir cierto orgullo, y al mismo tiempo mucho pavor: ¿qué sería de ella en ese lugar?, ¿cómo la verían sus compañeros de segundo y tercer año?, ¿tendría nuevos amigos o se quedaría sola como hasta ese momento lo había estado?, ¿saldría con buenas notas?, ella lo sabría después, con el paso de los días, de los meses y de los años.

En ese primer día, lo único que le importó en aquellas tempranas horas fue la bendita papeleta de inscripción. A su lado había otros chicos, casi todos de nuevo ingreso. De repente, escuchó un sonido: era como una balada romántica que le agradó, aunque la letra no tenía nada de romanticismo: era el himno de su escuela; no era un himno muy común, y parecía más una canción pop como las que interpretan los grupos Camila o Sonhora, que un himno escolar. Cuando la canción terminó, se aproximó un prefecto hacia la multitud en la que ella se hallaba, el cual les ordenó que pasaran a la fila de su grupo; ella sintió alivio, porque no la regresarían a su casa; aunque por otro lado, sus nervios causaron que llegara un poco tarde a reunirse con sus compañeros de curso.

Ella recuerda también lo difíciles que fueron sus días de estancia en tal institución, especialmente los primeros y los últimos. Realmente, el colegio no era tan grandioso como ella creía: muchas tareas, profesores difíciles, compañeros de clase muy inteligentes, pero exageradamente conflictivos, sin mencionar que eran bastante hipócritas, etc. Al principio, ella era muy tímida, y sólo tenía una amiga, casi tan tranquila como ella, sino es que aún más; también recuerda que casi fue expulsada a su segunda semana de ingreso, debido a una disputa que sostuvo con su profesora de español.

Sin embargo, su timidez, recato y sumisión se esfumaron cuando conoció a la chica que se convertiría en su nueva "mejor amiga". Y ahí llegó el cambio: de ser una niña aislada y sobresaliente en los estudios, pasó a ser la niña mala de su clase: la necesidad de atención, el querer experimentar, el deseo de probar suerte con los chicos, entre otras cosas, fueron hechos que hicieron aún más complicada su permanencia en esa escuela, y aún más difícil la relación con sus padres.

Con muchos esfuerzos, pasó a segundo año. Ella creía ser feliz, sentía estar en su ambiente, sin darse cuenta de que estaba en un error. Cuando acabó el primer bimestre, notó que su rendimiento había bajado, tal vez por pereza, tal vez por algún bloqueo, pero a partir de entonces, todo cambió para mal: tuvo conflictos en su casa, los cuales la ponían de muy malhumor casi todo el tiempo, provocando que ella desquitara su enojo contra todos los que la rodeaban; cuando sus "amigos", se alejaron de ella, nuestra chica comenzó a sentirse cada día más miserable, al grado de aislarse por completo de la gente, descuidar sus hábitos alimenticios y desarrollar un comportamiento autodestructivo.

Cas al terminar su segundo curso, ella comenzó a pensar en el suicidio e incluso casi lo logró. Sin embargo, sus padres se encargaron de que ella no volviera a intentarlo. Finalmente, lo que ya estaba más que previsto, sucedió: su expulsión de aquel colegio cuando hubo concluido ese ciclo escolar. Ella tuvo que conformarse con estudiar su tercer año de secundaria en una Escuela Técnica que era, indiscutiblemente, el polo opuesto de su anterior colegio: muy pocas tareas, profesores mediocres y alumnos igual o más conflictivos que sus antiguos compañeros de clase, pero con un coeficiente intelectual aparentemente inferior. La única semejanza que, a su criterio, parecían poseer ambas escuelas, era que tanto un lugar como en el otro, ella no lograba hallarse. Eso fue para ella la secundaria: una época maldita y miserable que desearía no haber vivido.

Sin embargo, a pesar de que eso recuerdos aún la persiguen, y seguramente la perseguirán por el resto de su vida, ella no parece inconforme ahora, ni piensa en la muerte como un modo de escapatoria a sus problemas. Ella se siente afortunada y, hay momentos en los que cree que aquellas experiencias fueron tal vez lo mejor que pudieron ocurrirle, ya que le dieron una lección que hasta la fecha no olvida, y desearía no olvidar jamás: que todos cometen errores, y que no es malo cometerlos, pero si lo es repetirlos.

Han pasado años desde aquella etapa tan difícil, pero ahora pareciera que jamás ocurrió. Y es que, al verla, nadie imaginaría que ella en algún tiempo fue una muchacha perturbada y con conflictos que casi la orillaron a terminar con su vida. Actualmente ella es vista por sus amigos y maestros como una buena estudiante, tranquila y responsable, a la cual le gusta aprender cosas nuevas y que siente un inmenso rechazo por las personas perezosas y sin otros objetivos en la vida más que las vanas diversiones, por esas personas a las cuales ella perteneció durante algún tiempo.

¿Qué será de su futuro?, ella no lo sabe, y no le gustaría saberlo aún, pero tiene fe en que todo saldrá bien, porque, a pesar de que a su edad aún le faltan cosas por experimentar, y no es una muchacha muy madura aún, no está dispuesta a caer nuevamente, porque ella cree que sus errores son los mejores profesores, y por eso, olvidarse de ellos significa volver a cometerlos. Por eso ella jamás olvidará aquellos días, los cuales recuerda como si hubieran ocurrido ayer.
Nikte Shiordia

jueves, 27 de mayo de 2010

MI ANECDOTA

Prof!!

aquì le mandò de nuevo mi anecdota!! con algunas correcciones!! que le parece asi??


Abrí los ojos y no pude ver más que oscuridad, mi cuerpo entumido recobró poco a poco la movilidad mientras que el frío recorría lentamente mi piel estremeciéndome por completo, entre chillidos y alaridos mi ser se desvanecía de nuevo al recordar lo sucedido y percatarme de el estado en el que me encontraba, quise imitar los sonidos que me rodeaban, pero la voz se ahogo en mi garganta y un dolor agudo me obligó a guardar silencio. El suelo sobre el cual me encontraba estaba frío y las pequeñas piedras comenzaban a incrustarse en mi cuerpo que se doblegaba de dolor al intentar incorporarme, así que opte por recostarme sobre mi hombro derecho; los recuerdos no se hicieron esperar, un vehemente destello y una multitud corriendo, niños perdidos llorando, gente escondida gritando, las rocas y los árboles se convirtieron en refugios y de pronto un agudo dolor y la vista nublada, solo eso, imágenes fugaces en mi mente. Mis ojos ardían cuando recobre por completo mis sentidos, cuando ese estado de turbación se disipó fugazmente de mi ser, mientras que un hedor repulsivo se impregnaba en el ambiente, aterrorizado por el estado en el que me encontraba me levanté pese a los suplicios de mi cuerpo y avancé lentamente en medio de la oscuridad, tropezándome con rocas y objetos que hasta la fecha no quisiera descifrar, porque al sentir entre mis pies desnudos esos bultos lánguidos y helados mi ser por completo se estremece, así que me dirigí hacia cualquier lugar sin pensar en nada, solo en encontrar una salida para no escuchar de nuevo aquellos gritos durante horas pidiendo ayuda sin saber donde encontrarlas, mis rodillas no soportaban más el peso de mi cuerpo y la sequedad en mi boca se volvía insoportable cuando a lo lejos vislumbre un fulgor cegador, mi corazón se sobresaltó, y olvidándome de todo dolor corrí para abrazar la claridad del día donde seguramente encontraría una respuesta, pero sin duda alguna un estado mejor que en el que me encontraba; caí en cuenta de mi error mientras mi cuerpo desfallecía, apoyando mis manos y mis rodillas contra el suelo, la sonrisa dibujada en mi rostro se desvaneció, y mis ojos llenos de lágrimas se cerraron intentando olvidar lo que observaba a mi alrededor.

 

Las horas transcurrían y en medio de mi azoramiento no encontraba ya una razón para calcular el tiempo, así que decidí quedarme ahí, sobre la tierra y esperar a que mi cuerpo se desvaneciera por completo; una mirada entre los pastizales ahora marchitos, y mi alma lloraba desconsolada, intenté refugiarme entre mis brazos cuando sentí una suave caricia, y en un momento de insania nuestras miradas se cruzaron, por un momento no creí que fuera real, pero sus ojos humedecidos me llenaban de dicha, y corrí a  abrazarlo sin saber si quiera quien era, pero en el fondo ambos lo sabíamos.

 

El cielo estaba gris, y el viento levantaba el polvo obligándonos a cubrirnos constantemente nuestros rostros, el me tomó del brazo y me condujo entre los pastizales, el recuerdo de aquellos cuerpos inertes, dispersos sobre la tierra, la sangre tiñendo las rocas, la muerte rondando, incesante, producían en mi cuerpo una sensación de angustia, el hedor que en el ambiente se impregnaba, se adentro en mi garganta, y el sabor metálico en mi boca se volvió insoportable obligándome a regurgitar detrás de una roca; la noche caía cuando recobramos el paso y en medio de la oscuridad el hombre que me sujetaba del brazo me dirigió hacia una enorme roca donde nos ocultamos, observamos a dos hombres persiguiendo a un tercero, el cual tropezó y cayo sin fuerzas para incorporarse de nuevo, ahogue mi llanto y mi repulsión  cuando los otros dos hombres se acercaron y lo golpearon utilizando enormes rocas que después emplearon para destazarlo por completo, no quise observar más.

Aquella mañana fue la más triste de mi vida, aún recuerdo las sonrisas de los niños que ahora se difuminan al tropezar con los pequeños cuerpos recostados sobre la tierra.

Mi acompañante me ha ayudado a resistir esta desgracia, y sobre todo me ha enseñado a sobrevivir. Los días transcurrían y yo no sabía cuanto tiempo permanecí en aletargamiento, pero mi cuerpo discernía el tiempo suficiente para que la piel ahondara entre los huesos.

Nunca pensé que fuera tan difícil conseguir agua para beber, pero el me ha mostrado la forma en que algunas plantas y raíces que sobrevivieron, retienen el elixir que buscamos, pero lo peor ha sido encontrar alimento porque aquellos pequeños animales con los cuales solíamos satisfacer nuestro apetito, desaparecieron por completo; fue horrible tener que observar sus ojos sin vida y tocar su fría piel antes de devorarlo por completo, aun recuerdo sus facciones, un pequeño niño de tal vez 16 años, pero nuestros cuerpos no podrían resistir más el hambre, que día con día se vuelve intolerante y más aguda.

Cada noche tenemos que encontrar un lugar seguro donde descansar, lejos de los carroñeros, evitando ruido alguno para no ser descubiertos, este lugar se ha convertido en una verdadera jungla.

Hasta ahora, no he podido calcular cuanto tiempo había transcurrido, solo recuerdo aquella noche cuando mi compañero y yo nos refugiamos como siempre después de un arduo día ocultándonos y buscando agua y alimentos; fuimos despertados por unos terribles alaridos, y al abrir los ojos me percaté de  que alguien nos observaba, en medio de la penumbra vislumbre a 3 hombres gimiendo y golpeando, ellos habían perdido toda cordura, me incorporé de inmediato y jalé a mi compañero, pero, era demasiado tarde, aquellos hombres lo sujetaban estrechándolo para que no pudiera escapar, y entre gritos de dolor comenzaron a golpearlo, en medio de mi conmoción, corrí odiándome por huir, con la impotencia y a la vez el reproche de no haber podido hacer nada.

Ha  pasado mucho tiempo, no sé cuanto, desde aquella noche pero mi ser, no puede reponerse por completo, puedo ver a los pocos supervivientes, luchando por seguir existiendo y me pregunto si al otro lado del mundo las cosas son así, si la poca humanidad que queda se arrepiente de haber provocado lo que ahora nuestros ojos no pueden descifrar, si alguien en este mundo aprendió alguna lección, probablemente no, porque ahora la gente no se pondrá a reflexionar, solo buscan alimento y agua para tomar, y todos aquellos recuerdos y las enseñanzas que nos inculcaron, ahora están marchitas, como los cuerpos lánguidos que describen este lugar y a los propios humanos que acabaron con nuestro planeta.

JMC

Mi anécdota


Un día como cualquiera, ya sabes la señora o señor que van a tu lado a apostándote, algún olor extraño, es esa sensación de que algo pasa pero muy inconscientemente, lo sabes en un momento pero después lo olvidas así son los trayectos a la escuela, y todo por no hacerle caso a tus papas de no irte tan lejos a estudiar, pero es lo que querías y lo tienes, pero no siempre se puede estar contenta con todas las decisiones todas las veces.
Al llegar, sabes que al entrar a clases te perderás y estarás en otro mundo, esperando que el profesor no te pregunte nada o te llame la atención, pero solo queda esa sensación queriendo que la recuerdes, que no la dejes en el pasado, pero como un golpe del viento reaccionas y te das cuenta que estas perdiendo tu tiempo, no faltara mucho para que dejes de estudiar por cualquier razón como le ha ocurrido a tus demás amigos, aunque todos los que conocen no quieren lo que tú, y aunque no lo quieras forma parte de ti, todo esto te pasa en segundos; como puede ocurrir esto te preguntaras? ¿Por no quieres lo mismo que los demás? Eres diferente todos los somos pero quisieras ser como ellos, no entrar a clases, estar de fiestas, es lo que todo adolescente quiere "ATENCIÓN", queremos conocer gente, la educación quedara para otro momento, eso hacemos, si no es lo que quisieramos hacer, pero el día se acaba y tienes que ir a tu casa donde sabes que tienes que hacer tarea, o ver la televisión o estar en Internet, hay tantas cosas que hacer que nunca haces. Para que hacerlas quedara otro día que hacerlas, solo quieres recordar al chico o chica que te gusta y que nunca le dirás nada por que no te hará caso.
Al pasar el tiempo, ya vas a salir del bachillerato pero debes materias o no que haces no lo sabes, quieres huir de ahí y no regresar nunca, y harás lo posible para pasar tus materias y pasar a la carrera que quieres. Por quieres conocer otra etapa, otras personas, extrañaras cosas que en algún momento fueron importantes amigos, maestros. Estas personas las que no se olvidan, tampoco se olvidan las personas que te cayeron mal o que te llevabas de la patada.
Pero los primeros días son de muchos nervios por que no conoces a nadie pero todo esto es algo que vale la pena, por que si te miras en un futuro te imaginaras como fuiste durante la primaria, secundaria, bachillerato y tu carrera y sabrás que si era lo que querías o si era algo muy distinto a lo que eres en ese momento.

VHNA

MI ANECDOTA

Abrí los ojos y no pude ver más que oscuridad, mi cuerpo entumido recobró poco a poco la movilidad mientras que el frío recorría lentamente mi piel estremeciéndome por completo, entre chillidos y alaridos mi ser se desvanecía de nuevo al recordar lo sucedido y concientizar el estado en el que me encontraba, quise imitar los sonidos que me rodeaban, pero la voz se ahogo entre mi garganta y un dolor agudo me obligó a guardar silencio. El suelo sobre el cual me encontraba estaba frío y las pequeñas piedras comenzaban a incrustarse en mi cuerpo que se doblegaba de dolor al intentar incorporarme, así que opte por recostarme sobre mi hombro derecho; los recuerdos no se hicieron esperar, un vehemente destello y una multitud corriendo, niños perdidos llorando, gente escondida gritando, las rocas y los árboles se convirtieron en refugios y de pronto un agudo dolor y la vista nublada, solo eso, imágenes fugaces en mi mente. Mis ojos ardían cuando recobre por completo mis sentidos, cuando ese estado de turbación se disipó fugazmente de mi ser, mientras que un hedor repulsivo se impregnaba en el ambiente, aterrorizado por el estado en el que me encontraba me levanté pese a los suplicios de mi cuerpo y avancé lentamente en medio de la oscuridad, tropezándome con rocas y objetos que hasta la fecha no quisiera descifrar, porque al sentir entre mis pies desnudos esos bultos lánguidos y helados mi ser por completo se estremece, así que me dirigí hacia cualquier lugar sin pensar en nada, solo en encontrar una salida para no escuchar de nuevo aquellos gritos durante horas pidiendo ayuda sin saber donde encontrarlas, mis rodillas no soportaban más el peso de mi cuerpo y la sequedad en mi boca se volvía insoportable cuando a lo lejos vislumbre un fulgor cegador, mi corazón se sobresaltó, y olvidándome de todo dolor corrí para abrazar la claridad del día donde seguramente encontraría una respuesta, pero sin duda alguna un estado mejor que en el que me encontraba; caí en cuenta de mi error mientras mi cuerpo desfallecía, apoyando mis manos y mis rodillas contra el suelo, la sonrisa dibujada en mi rostro se desvaneció, y mis ojos llenos de lágrimas se cerraron intentando olvidar lo que observaba a mi alrededor.

 

Las horas transcurrían y en medio de mi azoramiento no encontraba ya una razón para calcular el tiempo, así que decidí quedarme ahí, sobre la tierra y esperar a que mi cuerpo se desvaneciera por completo; una mirada entre los pastizales ahora marchitos, y mi alma lloraba desconsolada, intenté refugiarme entre mis brazos cuando sentí una suave caricia, y en un momento de insania nuestras miradas se cruzaron, por un momento no creí que fuera real, pero sus ojos humedecidos me llenaban de dicha, y corrí a  abrazarlo sin saber si quiera quien era, pero en el fondo ambos lo sabíamos.

 

El cielo estaba gris, y el viento levantaba el polvo obligándonos a cubrirnos constantemente nuestros rostros, el me tomó del brazo y me condujo entre los pastizales, el recuerdo de aquellos cuerpos inertes, dispersos sobre la tierra, la sangre tiñendo las rocas, la muerte rondando, incesante, producían en mi cuerpo una sensación de angustia, el hedor que en el ambiente se impregnaba, se adentro en mi garganta, y el sabor metálico en mi boca se volvió insoportable obligándome a regurgitar detrás de una roca; la noche caía cuando recobramos el paso y en medio de la oscuridad observamos a dos hombres persiguiendo a un tercero, el hombre que me sujetaba del brazo me dirigió hacia una enorme roca donde nos ocultamos, aquel hombre tropezó y cayo sin fuerzas para incorporarse de nuevo, ahogue mi llanto y mi repulsión  cuando los otros dos hombres se acercaron y lo golpearon utilizando enormes rocas que después emplearon para destazarlo por completo, no quise observar más.

Aquella mañana fue la más triste de mi vida, aún recuerdo las sonrisas de los niños que ahora se difuminan al tropezar con los pequeños cuerpos recostados sobre la tierra.

Mi acompañante me ha ayudado a resistir esta desgracia, y sobre todo me ha enseñado a sobrevivir. Los días transcurrían y yo no sabía cuanto tiempo permanecí en aletargamiento, pero mi cuerpo discernía el tiempo suficiente para que la piel ahondara entre los huesos.

Nunca pensé que fuera tan difícil conseguir agua para beber, pero el me ha mostrado la forma en que algunas plantas y raíces que sobrevivieron, retienen el elixir que buscamos, pero lo peor ha sido encontrar alimento porque aquellos pequeños animales con los cuales solíamos satisfacer nuestro apetito, desaparecieron por completo; fue horrible tener que observar sus ojos sin vida y tocar su fría piel antes de devorarlo por completo, aun recuerdo sus facciones, un pequeño niño de tal vez 16 años, pero nuestros cuerpos no podrían resistir más el hambre, que día con día se vuelve intolerante y más aguda.

Cada noche tenemos que encontrar un lugar seguro donde descansar, lejos de los carroñeros, evitando ruido alguno para no ser descubiertos, este lugar se ha convertido en una verdadera jungla.

Nunca podré reponerme de aquella noche, cuando mi compañero y yo nos refugiamos como siempre después de un arduo día ocultándonos y buscando agua y alimentos; fuimos despertados por unos terribles alaridos, y al abrir los ojos me percaté de 3 pares de ojos que nos observaban, gimiendo y golpeando, ellos habían perdido toda cordura, me incorporé de inmediato y jalé a mi compañero, pero, era demasiado tarde, aquellos hombres lo sujetaban estrechándolo para que no pudiera escapar, y entre gritos de dolor comenzaron a golpearlo, en medio de mi conmoción, corrí odiándome por huir, con la impotencia y a la vez el reproche de no haber podido hacer nada.

Han pasado mas de dos semanas desde aquella vez, y mi ser, no puede reponerse por completo, puedo ver a los pocos supervivientes, luchando por seguir existiendo y me pregunto si al otro lado del mundo las cosas son así, si la poca humanidad que queda se arrepiente de haber provocado lo que ahora nuestros ojos no pueden descifrar, si alguien en este mundo aprendió alguna lección, probablemente no, porque ahora la gente no se pondrá a reflexionar, solo buscan alimento y agua para tomar, y todos aquellos recuerdos y las enseñanzas que nos inculcaron, ahora están marchitas, como los cuerpos lánguidos que describen este lugar y a los propios humanos que acabaron con nuestro planeta.

JMC

Elogios




Elogios 

Esto luce patético,- ¿por qué tantos abrazos?, no exageren-, pensaba yo mientras todos en casa me veían con esa enorme sonrisa en la boca, -¡ah! No es para tanto-,  más que ponerse contentos, se extasian, sin embargo debo responder a los elogios, -gracias gracias, (sonrisa hipócrita en mi rostro), vamos mamá, no llores- ¿lágrimas? Pero si sólo acabé el bachillerato, no imagino cómo se pondrán cuando acabe la carrera.

En realidad me siento así, porque, a mi parecer, no me esforcé tanto, sólo es cuestión de entregar tareas y no faltar demasiado, hay muchachos aquí que sí se esforzaron, y mucho,  a veces me gustaría ser como ellos, bueno en realidad sólo envidio su buena memoria, eso me hace falta, pero en general no me gustaría llevar una  vida dedicada por completo al estudio, mantengo mi estatus de estudiante regular.

Déjenme decir que hay técnica en esto, así es, en realidad es muy sencillo, todo está en las apariencias, esto de imitar a los "ñoños" (bueno, así les dicen, ¿no?) trae muchas ventajas, por ejemplo: las becas, (dinero, a quién no le gusta recibir dinero haciendo nada); ser de los preferidos por los profesores; tener con qué compensar las transgresiones a la ley paternal; y el fácil acceso a una buena universidad.

Según yo, hay una serie de pasos a seguir para parecer un "ñoño":
La apariencia física no importa, no todos los "ñoños" visten con sueter de cuadros, usan lentes o se peinan al estilo "relamido", en realidad  pueden lucir como cualquier persona, pero  no lo son, tienen todo un mundo en la cabeza ,la cual está llena de conocimientos, los mismos que a mi se me resbalan como mantequilla.
La actitud es lo importante,  basta con fingir prestar atención y asentir cuando el profesor diga algo brillante, aunque en realidad no se le haya entendido una sola palabra, y mi mente estuviera en quién sabe dónde, ser tranquilo y reservado también es importante.
Es necesario anotar algunas cosas, las esenciales, tan solo para que el profesor note la atención que se le pone a sus palabras
Si no se sabe qué decir o no se es muy elocuente al momento de opinar,  es mejor quedarse callado, no hay que delatar la falta de capacidad para compreder, es peligroso, los verdaderos "ñoños" podrían darse cuenta de tu incompetencia intelectual y mostrar esa sonrisa malvada que dice "ja, pobre tonto", creánme eso hiere gravemente al orgullo
Otra cosa importante, (muy importante) es el saber copiar, no se puede ser tan descarado, por sobre todo, la sutileza, no es lo mismo decir: "pásame el resumen de la lectura" , (bueno... esto sólo se puede hacer si se es muy guapa o guapo) que decir " hola Jorge, ¿ya acabaste la lectura?, ah está bien larga, y tengo un buen de tarea ( aquí conviene poner cara de preocupación y cansancio) ya casi la acabo pero con las demás tareas no creo que me de tiempo de terminarla", aquí es cuando el amable y caritativo "ñoño" se compadece y te dice amablemente "ah pues si quieres te presto mi resumen, yo ya acabé", entonces uno agradece efusivamente y con muestras de alivio, si ocurre que el "ñoño" en cuestión no afloja el resumen, entonces hay que pedirlo directamente a cambio de alguna recompensa, si aún así no cede, entonces hay que recurrir a otro "ñoño".
Hay algunas tareas en las que no es posible copiar a los llamados "ñoños" (estos suelen ser bastante egoístas en tales casos)  como los trabajos de investigación, el problema aquí es que casi siempre son en equipo, y es dificil encontrarse en un equipo donde haya un compañero inteligente que haga todo el trabajo, así que es momento de aplicarse, pero tampoco es tan arduo el asunto, basta con redactar bien y elocuentemente lo que otros dijeron pero usando sinónimos de sus palabras, de casi todas,  el profesor entonces se impresionará por el  amplio vocabulario empleado, y así se sigue siendo parte de esa útil élite de alumnos sobresalientes.
En los exámenes es sencillo también, si no hay posibilidad de sentarse al lado de un compañero con respuestas confiables, entonces hay que memorizar palabras claves y completar con palabrería de relleno, los profesores suelen ser perezosos para leer y con solo identificar parte de la respuesta correcta basta, así que no es tan preocupante un examen.

Y, bueno, se preguntarán por qué explico todo esto, en realidad sucede que seguir estas técnicas me han llevado hasta donde estoy ahora: en una ceremonia para alumnos sobresalientes, así es, por eso mis padres se emocionan tanto, por eso tantas sonrisas y aplausos; todos aquí tienen altas calificaciones y sin embargo, un reducido número de los presentes son realmente brillantes, el resto sólo les siguen los pasos, sólo buscan un número, es una pena pues ocuparemos un lugar que talvez no sabremos aprovechar, pues allá, en la universidad, no hay lugar para farsantes. 

Todos están tan felices a pesar de ser una ceremonia tan mal organizada, la emoción se contagia, me olvido por un momento de mi malestar, sonrío también, aplaudo, pero en el fondo sé que lo que me espera no será nada fácil, ahora  me toca valerme sola, sin depender de alguien intelectualmente superior a mí.

Recibo mi reconocimiento, bueno, al menos  he hecho que mis padres se soporten entre sí un momento, sólo lo  hacen para aplaudir mi proeza.

La directora acertó con sus palabras: "el reto apenas comienza". Así es,  empieza lo bueno, lo dificil, ya era tiempo de que se presentaran las condiciones para exigirme esfuerzo, para hacerme trabajar, y si logro superar los obstáculos que yo misma he fabricado con mi obstinada pereza para pensar, entonces sí los elogios serán recibidos con gusto, con orgullo, pues mi trabajo me habrán costado, así que por ahora reserven sus sonrisas y lágrimas para un mejor motivo.





Mi anécdota

Ella recuerda aquellos días como si hubieran ocurrido ayer. Su primera impresión fue extraña: es la típica sensación que una persona experimenta cuando es nueva en algo. Había muchos alumnos, todos con su uniforme color azul marino, el cual ella aún no tenía; cada una de esas personas traía en sus manos una papeleta de inscripción, la cual mostraban en la entrada para posteriormente tomar lugar en sus correspondientes filas.

Ella no había llevado tal papeleta; de hecho, ni siquiera sabía que había que llevarla, y al principio se preocupó: por un momento pensó que perdería su primer día de escuela en aquella secundaria, a la cual había ingresado con un puntaje considerablemente alto en su examen de admisión.

Aquella escuela se había convertido en un anhelo para ella desde que ella tenía diez años, ya que incluso la institución era promocionada por algunos canales de televisión; y en esos momentos, la chica no pudo evitar sentir cierto orgullo, y al mismo tiempo mucho pavor: ¿qué sería de ella en ese lugar?, ¿cómo la verían sus compañeros de segundo y tercer año?, ¿tendría nuevos amigos o se quedaría sola como hasta ese momento lo había estado?, ¿saldría con buenas notas?, ella lo sabría después, con el paso de los días, de los meses y de los años.

En ese primer día, lo único que le importó en aquellas tempranas horas fue la bendita papeleta de inscripción. A su lado había otros chicos, casi todos de nuevo ingreso. De repente, escuchó un sonido: era como una balada romántica que le agradó, aunque la letra no tenía nada de romanticismo: era el himno de su escuela; no era un himno muy común, y parecía más una canción pop que un himno escolar. Cuando la canción terminó, se aproximó un prefecto hacia la multitud en la que ella se hallaba, el cual les ordenó que pasaran a la fila de su grupo; ella sintió alivio, porque no la regresarían a su casa; aunque por otro lado, sus nervios causaron que llegara un poco tarde a reunirse con sus compañeros de curso.

Ella recuerda también lo difíciles que fueron sus días de estancia en tal institución, especialmente los primeros y los últimos. Realmente, el colegio no era tan grandioso como ella creía: muchas tareas, profesores difíciles, compañeros de clase muy inteligentes, pero exageradamente conflictivos, sin mencionar que eran bastante hipócritas, etc. Al principio, ella era muy tímida, y sólo tenía una amiga, casi tan tranquila como ella, sino es que aún más; también recuerda que casi fue expulsada a su segunda semana de ingreso, debido a una disputa que sostuvo con su profesora de español.

Sin embargo, su timidez, recato y sumisión se esfumaron cuando conoció a la chica que se convertiría en su nueva "mejor amiga". Y ahí llegó el cambio: de ser una niña aislada y sobresaliente en los estudios, pasó a ser la niña mala de su clase: la necesidad de atención, el querer experimentar, el deseo de probar suerte con los chicos, entre otras cosas, fueron hechos que hicieron aún más complicada su permanencia en esa escuela, y aún más difícil la relación con sus padres.

Con muchos esfuerzos, pasó a segundo año. Ella creía ser feliz, sentía estar en su ambiente, sin darse cuenta de que estaba en un error. Cuando acabó el primer bimestre, notó que su rendimiento había bajado, tal vez por pereza, tal vez por algún bloqueo, pero a partir de entonces, todo cambió para mal: tuvo conflictos en su casa, los cuales la ponían de muy malhumor casi todo el tiempo, provocando que ella desquitara su enojo contra todos los que la rodeaban; cuando sus "amigos", se alejaron de ella, nuestra chica comenzó a sentirse cada día más miserable, al grado de aislarse por completo de la gente, descuidar sus hábitos alimenticios y desarrollar un comportamiento autodestructivo.

Cas al terminar su segundo curso, ella comenzó a pensar en el suicidio e incluso casi lo logró. Sin embargo, sus padres se encargaron de que ella no volviera a intentarlo. Finalmente, lo que ya estaba más que previsto, sucedió: su expulsión de aquel colegio cuando hubo concluido ese ciclo escolar. Ella tuvo que conformarse con estudiar su tercer año de secundaria en una Escuela Técnica que era, indiscutiblemente, el polo opuesto de su anterior colegio: muy pocas tareas, profesores mediocres y alumnos igual o más conflictivos que sus antiguos compañeros de clase, pero con un coeficiente intelectual aparentemente inferior. La única semejanza que, a su criterio, parecían poseer ambas escuelas, era que tanto un lugar como en el otro, ella no lograba hallarse. Eso fue para ella la secundaria: una etapa maldita y miserable que desearía no haber vivido.

Sin embargo, a pesar de que eso recuerdos aún la persiguen, y seguramente la perseguirán por el resto de su vida, ella no parece inconforme ahora, ni piensa en la muerte como un modo de escapatoria a sus problemas. Ella se siente afortunada y, hay momentos en los que cree que aquellas experiencias fueron tal vez lo mejor que pudieron ocurrirle, ya que le dieron una lección que hasta la fecha no olvida, y desearía no olvidar jamás: que todos cometen errores, y que no es malo cometerlos, pero si lo es repetirlos.

Han pasado años desde aquella etapa tan difícil, pero ahora pareciera que jamás ocurrió. Y es que, al verla, nadie imaginaría que ella en algún tiempo fue una muchacha perturbada y con conflictos que casi la orillaron a terminar con su vida. Actualmente ella es vista por sus amigos y maestros como una buena estudiante, tranquila y responsable, a la cual le gusta aprender cosas nuevas y que siente un inmenso rechazo por las personas mediocres, por esas personas a las cuales ella perteneció durante algún tiempo.

¿Qué será de su futuro?, ella no lo sabe, y no le gustaría saberlo aún, pero tiene fe en que todo saldrá bien, porque, a pesar de que a su edad aún le faltan cosas por experimentar, y no es una muchacha muy madura aún, no está dispuesta a caer nuevamente, porque ella cree que sus errores son los mejores profesores, y por eso, olvidarse de ellos significa volver a cometerlos. Por eso ella jamás olvidará aquellos días, los cuales recuerda como si hubieran ocurrido ayer.

 

 

miércoles, 26 de mayo de 2010

"Mi anécdota", CCCA

En un lugar tan lejano pero tan parecido al tuyo llevo un año aprendiendo como un robot, solo eso pasó durante ese año, que tal vez hubiera podido aprovechar para entender y analizar, no solo para memorizar escritos, formulas, teorías y ni siquiera saber a que se referían, pero en ese momento yo ni siquiera sabia que era analizar algo y atrapado en un salón con una muñeca desgastada por el escribir en una libreta llena de letras que muchas veces no sabia que había escrito en la pagina anterior, mientras alguien dictaba algo de lo que ya no tengo recuerdos ahora y simplemente pensar que basto con una revista para salir de una monotonía que ahora aborrezco y antes ni siquiera la percibía, ocurrió de manera espontanea mientras caminaba directo al profesor y ahora ni siquiera recuerdo el motivo por el cual lo hice, pero pude ver algo fuera de lo común entre mis tutores de ese tiempo, el profesor tenia las piernas extendidas sobre el escritorio y sobre su pecho reposaba una revista con el titulo "The rolling Stop", mientras me dedicaba a ver esa revista simplemente hizo una declaración, "a ti ¿que grupos de música te gustan?" yo no supe que responder ya que solamente escuchaba la música que estaba en mi entorno como las bachatas que oye mi madre, o el duranguense que oye mi padre, o el pop que oía mi hermana en ese tiempo y lo peor es que no me sabia el nombre de ninguno de estos grupos, así que le dije que no me gustaba la música y mientras el me daba referencias de diversos grupos de antaño de los cuales hablaban en su revista, yo no prestaba mucha atención y no era por que no me importaba si no porque  pensaba ¿por que ese maestro había estado en esa posición? ya que la mayoría de los maestro de esa escuela se sentaban de manera que exigían cierto respeto hacia su persona derecho y con la miraba fija a la clase, pero este maestro simplemente se había sentado como mas libremente y cómodamente se sintiera y mientras la clase pasaba y los demás no prestaban atención al maestro, el hacia preguntas como "¿De verdad Porfirio solo trajo injusticias con su gobierno?" preguntas que a mi opinión se cuestionaban mas allá del libro de texto y cuando termino esa clase, yo no salí al receso, ya que permanecía sentado observando y oyendo las bandas que me recomendaba, los libros que el profesor sentía que podía leer y no eran necesariamente para su materia, las vivencias que tuvo durante la adolescencia, en ese momento encontré a un profesor diferente a los estereotipos que había observado hasta el cansancio y que ahora platicaba alegremente y empecé a comprender que la escuela no era como el cargador de una computadora sino un lugar para desempeñar lo que te gusta y disfrutas si te das cuenta a tiempo y comencé a emplear la biblioteca, la cual era muy básica y que antes nunca había asistido, había diversos títulos bastante buenos para mi grado de escolaridad, y por ese tiempo comencé a cuestionar mis ideas a los maestros acerca de diversas clases y sus métodos de enseñanza, aunque con esto ellos no optaron por discutir mis ideas y me señalaron como alguien que no quería aprender y que ponía pretextos para lograr mi cometido, pero aun así seguía exponiendo mi opinión y esto me ayudo mucho ya que no memorizaba, ya no me sentía como esa maquina manipulada por las personas fácilmente, simplemente me desempeñaba y relacionaba los datos de manera que me gusto la enseñanza y la vi de una manera bastante positiva, aunque después de estos eventos llegaron diversas quejas hacia mis padres ya que señalaban los profesores que respondía demasiado a los profesores y que los cuestionaba, aunque solamente se sentían ofendidos por que un niño podía comprender que su manera de enseñar tenia demasiadas carencias y así durante estos años estuve bastante encadenado a castigos por mi mal comportamiento en la escuela en su forma de ver de ellos, aunque yo sabia que no eran malos mis propósitos, simplemente eran mal cuestionados y de manera que el único que de alguna manera era cuestionado como yo era mi profesor y así estuve pasando las materias, pasando los bimestres, pasando las horas, en fin todo pasaba diferente en mi mente y recuerdo el día que salí de la institución y comprendí que esos maestros que me cuestionaron no estaban ahí felicitando a nadie que los siguió hasta el cansancio a ellos creo que les importaba que los vieran como alguien superior y eso día mis padres por ciertos asuntos familiares no estuvieron en esa "despedida" que se hizo en la escuela y mientras jugaba tranquilamente en las canchas pensé que por mucho que hayan memorizado mis compañeros, quizá no les serviría si no intentaban comprenderlo y justamente cuando nos dirigíamos al salón vi a mi profesor riendo con su esposa y tal vez sentí que era extraño verlo con alguien, pero siempre que estaba con alguien sonreía demasiado y el como siempre lo hacia me dirigió un saludo, cuando salí de la escuela para ir a mi casa admire que no había muchos alumnos que se fueran solos y sentí que el momento era mas cómico que triste y mientras permanecía en el camión me sentí feliz de esa soledad tan apacible, tan cautivadora, tan cerca en ese momento de mi y tome mi libro "las aventuras de Sherlock Holmes" y comencé a leer apaciblemente hasta que el camión me  acerco a mi casa y al abrir la puerta encuentro a mi hermana que ya no era parecida nada a su antiguo yo, ya que justamente cuando entro a la preparatoria comenzó a dejar esa música tan popular en esos tiempo que era el pop y se vestía como ella quería mas no como le decían que vistiera, me saludo y siguió haciendo galletas, en ese momento no me importo mucho que hubiera salido ya de ese nivel escolar ya que yo quería y sabia que adelante me esperaba mas escuela.