jueves, 1 de julio de 2010

Dónde paso mis vacaciones

Dónde paso mis vacaciones…pues, para ser honestos, una persona como yo no tiene verdaderamente muchas posibilidades en las vacaciones. Tal vez sea en parte mi culpa: nunca me he esforzado realmente por vacacionar por mi propia cuenta; dependo totalmente de la economía de mis padres para poder salir, y como está un tanto limitada, por lo mismo no salgo mucho.

               Realmente, no es que tenga algo en contra de viajar, sino todo lo contrario: una de mis prioridades es precisamente poder conocer el mundo; soy de esas personas que cree que entre más experiencias, mejor, y el conocimiento y la experiencia van tomados de la mano, además de que mi profesión lo requiere. Sin embargo, por ahora, mi dependencia económica hacia mis padres me limita en ese aspecto.

               Esto no siempre fue así; hubo un tiempo en el que mi familia y yo salíamos a provincia más a menudo, especialmente a Cuernavaca; solíamos frecuentar un sitio muy específico cuyo nombre no memorizo en estos momentos, pero guardo muy buenos recuerdos de aquel lugar: los hoteles en los que nos hospedábamos siempre tuvieron alberca, algo que a mí siempre me gustó porque invariablemente me sumergía en ellas, independientemente de que no supiera nadar, y me encantaba jugar e imaginarme todo tipo de cosas mientras permanecía en el agua.

También recuerdo el restaurante al que íbamos a comer: su nombre era Quiub-Ole, y un solo de comida podía alimentar a la familia entera, que estaba –y está –compuesta por cuatro personas: mi hermana, mis padres y yo. Otro detalle pequeño –aunque no por eso menos importante –eran las vacas: había un pequeño pueblito en el que se podían ver vacas a poco más de un metro de distancia, y algo que siempre me causó gracia fueron las caras que mamá ponía cuando las veía, y es que los bovinos le causaban pavor (algo irónico, porque ella ama los lácteos).

               Obviamente, hubo otros lugares a los que fu, y uno de ellos fue Acapulco, pero no me pareció tan genial como muchos opinan, al contrario: el único viaje que hice a Acapulco me hizo odiar las playas de por vida, por detalles que preferiría no mencionar. De esta manera, Cuernavaca y Six Flags son los lugares que más frecuenté en aquellos días y sin duda, mis preferidos: actualmente no puedo evitar sentir cierta nostalgia por esos viejos tiempos, que no se han vuelto a repetr desde hace casi diez años.

               No obstante, no vivo completamente aislada del mundo: cada que es posible, salgo con mi familia a caminar un poco: en un solo día, podemos caminar hasta cinco kilómetros, sino es que más, dependiendo a qué hora salgamos de casa; si salimos temprano, caminamos todo el día, y si nuestra salida comienza en la tarde, sólo caminamos un aproximado de cuatro o cinco horas, cuya equivalencia en kilómetros no podría precisar.

Y he de decir que no todo en mis vacaciones consiste simplemente en caminar: en vacaciones, mi familia y yo salimos cada fin de semana a pasear por el Centro Histórico; o a visitar museos de todo tipo, desde os más comunes como el Museo de Antropología o el Castillo de Chapultepec, hasta los más estrafalarios como el Museo de Ripley, el de Cera y la Expo-Vampiros y Hombres lobo del Museo del Policía; estos tres últimos y el Museo de la Tortura se han vuelto mis preferidos.

También paseamos por Coyoacán para comer nieves, esquites o tortas, vamos a la Gandhi de M. A. de Quevedo –otro de mis favoritos –a comprar libros, revistas y/o discos, caminamos por la Zona Rosa, vemos las películas de moda en el Cinépolis de Plaza Aragón –que a mi parecer, es una de las plazas más bonitas que existen –nos tomamos un café, o comemos en Los Bisquets de Obregón o en los restaurantes del Barrio Chino.

               En conclusión, puedo afirmar que aunque sé que i vida tal vez no sea la más divertida de todas, y que seguramente hay quienes se la pasan bomba en lugares a los que yo no he ido, creo tener algo que no cualquier persona tiene: que yo he aprendido a disfrutar de las cosas sencillas, tal vez no de la mejor manera, pero así es, y posiblemente, el mejor lugar para vacacionar puede resultar barato y cercano. Bueno, es sólo una opinión.

Por Nikte Shiordia

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