Familia…pues normalmente, cuando oímos la palabra "familia", llegan miles de ideas y/o pensamientos a nuestra mente: que si es la base de la sociedad, que la familia es amor, que es el tesoro más preciado…, etc. El problema es que muchas de esas ideas no son del todo nuestras, ya que quien casi siempre se encarga de transmitirnos esos pensamientos es la televisión, especialmente Televisa con su clásica: "la familia es un valor único, ¿tienes el valor o te vale?"
No es que yo particularmente tenga algo en contra de la familia. De hecho, me atrevería a decir que en lo personal, creo que mi familia es de las pocas que aún conservan algo de tradicional: está compuesta por mi padre, mi madre, mi hermana y yo, cuando en la actualidad ya no es tan común encontrar familias así: la mayoría ahora se compone solamente de la madre y los hijos, sin la presencia del padre.
Puedo decir que, en general, me gusta mi familia, y creo que sí cumple con los requisitos que se señalan en la televisión. Pero no todas las familias pueden hacer los mismos comentarios. Y ya que hablamos de esto, me gustaría mencionar algunos tipos de familias que me ha tocado conocer en persona.
Existen las familias del tipo…¿cómo se les puede llamar? Yo les pondré "invertidas". Y no, no se trata de alguna especie de defecto genético, me refiero a la forma de gobierno: las familias "invertidas" serían aquellas en las que la sartén por el mango la tienen los hijos en lugar de los padres. Estos casos se dan por lo menos en la mitad de las familias. Principales características; el bebé, desde que nace, recibe todo lo que quiere; basta con estirar la mano para que le den; no importa la situación económica, si el/la niñ@ quiere toda la juguetería para Navidad o Reyes, habrá que hipotecar la casa o empeñar todas las joyas al Monte de Piedad. Y eso no es todo: si l@s crí@s quieren decir groserías, o golpear, o hacer lo que se les antoje, habrá que permitírselos.
Existen las familias monogámicas (como creo, es el caso de la mía), bigámicas y poligámicas. Las dos últimas no son precisamente las mejores: muchas veces, hay que compartir al padre, a la madre, o, en el más extremo de los casos, a ambos progenitores. Hay que convivir con medios hermanos que posiblemente no se soportan entre sí y además de todo, poner tu mejor cara. Y si hay que luchar por una herencia, es muy probable que haya uno que otro muerto por ahí.
Y esto no acaba aquí: hay familias que parecen condominio de tantas personas que la componen y comparten el mismo espacio: el padre, la madre, los tres hijos, las parejas de los hijos, los hijos de los hijos, los padres de los padres y hasta los sirvientes, los compadres y las mascotas. Y por último, me parece que están las familias aisladas: no importa cuántas personas vivan juntas, todos parecen completos desconocidos: la madre trabaja todo el día, el padre está en todos lados menos en su casa, el hermano tal vez es drogadicto, la abuela sólo mete cizaña, la hija adolescente es lesbiana o bulímica…, ¡en fin!, familias hay muchas, pero definitivamente, la mía me gusta tal y como está. Digo, podría ser peor, ¿o no?
Por Nikte Shiordia
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