Fusión
Y la pequeña soñadora quiso llegar al sol, lo miró en el horizonte a punto de esconderse en el infinito, decidió correr hacia él, supuso que no podría alcanzarlo siguiendo un camino recto puesto que le sol se daría cuenta y temeroso huiría lejos de la curiosa pequeña, así que se dispuso a correr en zig zag despistando al altanero astro, comenzó su travesía sin mirar hacia atrás, en ningún momento se detuvo, y el sol sin darse cuenta de su seguidora, continuaba su camino con su característica indiferencia, la niña lo veía siempre a la misma distancia, teniendo la ingenua esperanza, de que algún día el sol volteara su faz y se mostrara dócil y complaciente con ella, esperaba que se detuviera y extendiera sus afilados e incontables brazos dorados para recibirla gozoso y amoroso.
Sin embargo no sucedió nada de lo que la niña había esperado, el sol nunca se detuvo, la niña dejó de ser niña, se convirió en simple materia viva cambiante, sin más fin que correr, fomando con sus huellas la división del planeta, la niña fue joven, fue adulta, fue anciana, hasta que un día después de decenas de años de haberese atado con lazos invisibles al sol, la preciosa, dulce y necia niña cayó agotada en medio del desierto, vio cómo el sol dejaba de mirarla y se escondía detrás de las suntuosas montañas.
La úlitma lágrima de aquellos ojos soñadores se derramó por el rostro de la pequeña y desaparecióen el ardiente suelo desértico, la niña ya no lo era más, ahora se había convertido en nada en cadáver seguro, cerró los ojos, esperando encontrarse con aquella bella luz que según había escuchado, era como fundirse con el sol; si no logró hacerlo en vida talvez muerta si podría.
Pasaron horas, y ella no veía nada, más que las lejanas estrellas que se reunían a ver su desgracia, hablaban en secreto de ella y su ingenuidad, sin una sola lágrima que hidratara su alma, la ahora decrépita anciana cerró sus ojos creyendo que jamás se volverían a abrir.
Los vocinglerantes habitantes de la noche circulaban con normalidad, sin percatarse de la ahora ausente soñadora, pasaron las horas, días, semanas, hasta que el ligero y frágil pedacito de vida que quedaba en su interior, concentró toda la energía necesaria para permitirle ver a su amado por úlitima vez; ella miró por última vez y miró lo que siempre buscó, abrió los ojos y el sol la estaba mirando atentamente, como si hubiese sido una explosión de miles de colores, el sol extendió sus brazos y se apoderó de ella, su alma escapó de sus ojos y recobró su antiquísima apariencia, la dulce niña flotó con sus brazos extendidos y se fundió en la nada, en la eternidad, con la fiesta de colores fulgorosos que el sol había creado solo para ella.
Y en la tierra, en el suelo, el cuerpo yerto se convirtió en opaco polvo que recorrió junto con el viento todo el planeta sin dejar más huellas, sin dividir a la Tierra y sin un alma que dirigiera su camino hacia la eterna belleza.
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MATISS
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