"Mi primer día de clase"; en lo personal, creo que este término está demasiado gastado. Titular este texto de esta manera no se me hace en lo absoluto original, y, por lo tanto, es muy probable que le simple título haga parecer que el texto es aburrido y que no te perderás de nada nuevo si no lo lees y te saltas a la siguiente página.
Pero haré los posible para que pases un buen rato (digo, no creo que tengas cosas mucho más importantes qué hacer, ¿o si?). Comenzaré por decir que nadie –o al menos quiero pensar que casi nadie de los que están leyendo este artículo –se ha salvado de los "primeros días", y no lo digo sólo en el ámbito escolar, sino también en el laboral e incluso en el social. Nadie es inmune a ser novato en algo, y menos un estudiante.
Me atrevería a afirmar que todos nos hemos llegado a sentir nerviosos cuando comenzamos una nueva etapa escolar; no son los mismos nervios, ni las mismas reacciones: cada sensación es distinta con el paso de los años: en el kínder, la mayoría teme convivir con otras personas, sin la compañía de las madre y/o padres, y sin las comodidades del hogar; en la primaria, los nervios van disminuyendo, pero el desprecio por el trabajo y los estudios continúa; en la secundaria, da miedo al inicio, pero después, ves a la escuela como un buen pretexto para socializar; en la prepa, más que miedo, existe incertidumbre: comienzan los verdaderos cambios, y al inicio te cuesta asimilar que ya no estás en la secundaria.
En cuanto a esta nueva etapa que es la Facultad (y aquí viene lo bueno), si en verdad te apasiona lo que haces, y la carrera que escogiste es tu verdadera vocación, más que nervios, miedo o incertidumbre, lo que sientes es emoción: el sólo pensar en todo lo que aprenderás, y el tener en cuenta que tu escuela es el campus en el que siempre deseaste estar, no puedes sino sentir éxtasis. Y considerando que allí es donde en verdad vas a conocer gente con tus mismos intereses, ¿qué más podrías pedir?
Así que, en general, puedo decir que en este primer día de clase fue distinto a los demás: "me hallé desde el comienzo y lo disfruté mucho. _Entonces, querido lector, si te gusta tu carrera y ya sanes a qué vas a dedicarte, no sientas nervios, ni desprecio, ni miedo ni incertidumbre: tómalo como un juego en el que tienes que ganar. Porque, finalmente, de eso se trata la vida: de hacer lo que amas, y amar lo que haces.
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